El Apagón del 28 de Abril: Un Vistazo Crítico a la Versión Oficial

La presentación del informe preliminar, ayer 17 de Junio, sobre el apagón del 28 de abril por parte de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, nos ofrece una primera aproximación oficial a un incidente que ha generado un intenso debate. El mensaje de la ministra se resume en tres puntos clave:
- Origen multifactorial
El origen fue una sobretensión en la red que no se amortiguó a tiempo. No hubo indicios de ciberataque, pero sí reconoce “vulnerabilidades” en el sistema de protección y control de tensión. - Culpa repartida
Se señala a Red Eléctrica por programar menos generación de respaldo de la necesaria (el “plan B” para dar inercia) y a varias centrales convencionales por no absorber la potencia reactiva que tenían comprometida (su “plan C” para frenar la subida de tensión). Eso provocó desconexiones automáticas que fueron la chispa que encendió la cascada. - Suficiente generación
Había parque para dar respuesta (unos 40 GW para una demanda pico de 25 GW), así que el problema no fue de escasez de potencia, sino de planificación: activaron tarde la reserva síncrona y las protecciones se dispararon antes de tiempo.
Has entendido algo, posiblemente no, el informe es tan confuso como la letra de un medico, te lo intentare explicar de una forma mas sencilla:
El Origen del Problema: Un Desequilibrio Estructural en la Red
En la mañana del 28 de abril, el sistema eléctrico español se encontró con un desequilibrio significativo. Por un lado, se registraba un bajo consumo general. Por otro, la generación eólica y solar era excepcionalmente alta, concentrándose mayoritariamente en el sur de España. Sin embargo, la mayor parte de la demanda se ubicaba en el centro y norte del país.
Esta disparidad geográfica obligó a la energía a realizar un largo recorrido de sur a norte a través de las líneas de alta tensión de 400 kV. Es crucial entender que estas líneas, especialmente cuando transportan grandes volúmenes de energía a baja demanda local, exhiben un comportamiento capacitivo. Esto significa que inyectan potencia reactiva capacitiva en la red, similar a cómo los antiguos condensadores de los fluorescentes aumentaban la tensión.
La combinación de la larga distancia de transmisión y la inyección de reactiva capacitiva por parte de las líneas, sumada a la propia reactancia capacitiva generada por las renovables (que en ciertas condiciones operativas pueden comportarse de esta manera), provocó una elevación descontrolada de la tensión por encima de los márgenes de seguridad establecidos. En pocas palabras, las condiciones de alta producción renovable en el sur y la necesidad de evacuar esa energía hacia el norte crearon una sobretensión en la red que no pudo ser mitigada a tiempo.
La Gestión del Operador: Fallos en la Planificación y Respuesta
Ante esta situación, la actuación del Operador del Sistema (Red Eléctrica de España, REE) ha sido objeto de severas críticas. REE, conocedora de las vulnerabilidades que implica una alta penetración de renovables, debería haber implementado una planificación robusta para garantizar la estabilidad. No obstante, se identifican dos fallos clave:
- Infra-programación de la generación de respaldo (Plan B de inercia): Red Eléctrica no previó suficiente capacidad de generación síncrona (centrales convencionales como ciclos combinados o nucleares) para aportar la inercia necesaria al sistema. La inercia es la capacidad de la red para oponerse a los cambios bruscos de frecuencia y tensión, y los generadores síncronos la proporcionan de forma natural a través de la masa giratoria de sus turbinas. Su ausencia, o una presencia insuficiente, deja la red más vulnerable a las perturbaciones.
- Incumplimiento en la absorción de potencia reactiva (Plan C para el control de tensión): Varias centrales convencionales que tenían contratado el servicio de Control de Tensión es decir absorción de potencia reactiva para contrarrestar el aumento de tensión no lo hicieron, o lo hicieron de forma tardía e insuficiente. Esta inacción impidió frenar la escalada de tensión, provocando que las protecciones automáticas de las instalaciones (tanto renovables como convencionales) se dispararan de forma "indebida", iniciando una cascada de desconexiones que condujo al apagón.
En esencia, Red Eléctrica no solo falló en programar la cantidad adecuada de "amortiguadores" de inercia, sino que tampoco aseguró que las centrales disponibles cumplieran su función de "esponjas" de reactiva para controlar y evitar la sobretensión.
El Debate sobre la Disponibilidad de Generación y la Prioridad Económica
Un punto recurrente en el debate es si existía o no suficiente generación de respaldo en el país. El informe oficial y otros análisis coinciden en que, en términos de capacidad instalada, España contaba con potencia más que de sobra (alrededor de 40 GW disponibles para una demanda de unos 25 GW). El problema, por tanto, no fue de escasez de kilovatios, sino de una activación inadecuada y tardía de esa capacidad por parte de Red Eléctrica.
Además, la ubicación de esta generación de respaldo es crucial. El grueso de la producción renovable se concentraba en el sur, mientras que gran parte del respaldo convencional (especialmente las grandes centrales síncronas) se ubicaba más al norte. Una perturbación en la red troncal que une ambas zonas dejó a las renovables con un respaldo insuficiente en su área de influencia, facilitando su desconexión en cadena y, posteriormente, la desincronización de la red con Francia y la caída de centrales convencionales.
Cabe destacar que, en el mes de mayo, con posterioridad al apagón, Red Eléctrica ha procedido a conectar nuevas centrales de ciclo combinado en el Levante y sur de España. Esta medida, destinada a garantizar una mayor disponibilidad de respaldo en zonas estratégicas, ha implicado un aumento en el precio de la electricidad que pagan los consumidores. Esto sugiere que la prioridad económica, al favorecer la energía renovable por ser más barata en su producción inmediata, pudo haber sido un factor determinante en la configuración operativa de la red el día 28, incluso a expensas de una mayor robustez y estabilidad proporcionada por las centrales convencionales más costosas.
Puntos de Acuerdo y Discrepancia con la Visión Técnica
En resumen, la alta penetración de las energías renovables, combinada con una gestión inadecuada del Operador del Sistema (Red Eléctrica de España), fue el origen del apagón. Se priorizó la energía barata sobre la estabilidad, fue el cóctel que provocó el apagón. No fue una falta de energía, sino una falta de planificación y una respuesta tardía a las "señales de alarma" de la red. Este incidente subraya la necesidad urgente de adaptar los protocolos y las infraestructuras a la realidad de un mix energético en profunda transformación.
El Debate en la Esfera Pública: ¿Balones Fuera o Realismo Sistémico?
En el debate público, las redes arden con dos bandos: quienes creen que minimizar el papel de las renovables es una forma de proteger la hoja de ruta de cierre de carbón y nucleares, y quienes defienden que, con protocolos bien calibrados, otras redes europeas manejan porcentajes más altos de verdes sin colapsar. El hashtag #SinInerciaNoHayRed convive con #NoCulpesALasRenovables, y la desconfianza hacia el “todos somos culpables” es palpable: cuando la responsabilidad se diluye, nadie rinde cuentas.
La sensación general en la red y en ciertos círculos de opinión es de polarización. Por un lado, se defiende la narrativa de que "no hay que culpar a las renovables", argumentando que otras redes europeas manejan porcentajes aún más altos sin colapsar, si se aplican criterios de inercia y control de tensión más estrictos. Por otro, surge la etiqueta #SinInerciaNoHayRed, que pone el foco en la falta de "colchón" de la red ante el descenso de la generación síncrona (carbón y nuclear).
La percepción de que el Gobierno "diluye la culpa" para proteger su agenda renovable es una crítica recurrente en la prensa. Esta lectura sugiere que la ministra, al evitar vincular explícitamente el incidente con la alta penetración de las renovables, busca blindar la hoja de ruta de cierre de las centrales convencionales. Y, aun más, no aparece el nombre de Red Eléctrica –una empresa pública– y se refiere genéricamente al “Operador del Sistema”, cuando ambos son lo mismo. Esa estrategia alimenta la desconfianza: si “todos somos responsables”, al final nadie rinde cuentas.
Sin embargo, más allá de la agenda política, un consenso técnico emerge: el problema es sistémico. La red española, con la penetración actual de eólica y fotovoltaica, requiere urgentemente nuevos criterios de inercia, un mayor control de tensión y una planificación más robusta de los servicios de respaldo. La ubicación de las reservas síncronas cerca de los grandes polos renovables es una demanda transversal, incluso entre los defensores de la transición energética.
En síntesis, el apagón del 28 de abril fue un evento complejo, resultado de múltiples debilidades simultáneas y una respuesta operativa inadecuada. Si bien el relato oficial se enfoca en fallos de planificación y actuación de algunas centrales, la omisión de un análisis más profundo sobre el impacto de la alta penetración renovable es percibida por muchos como una estrategia para mantener la hoja de ruta de descarbonización intacta. El verdadero desafío, y donde coinciden todas las voces, es cómo asegurar la estabilidad de la red mientras se avanza hacia un modelo energético cada vez más verde. ¿Serán las medidas anunciadas por el Ministerio suficientes para abordar estas complejidades sistémicas?
¿Consideras que la priorización de la energía más económica es un riesgo inherente a la transición energética, o crees que se pueden lograr ambos objetivos (precio y estabilidad) con una planificación adecuada?
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