“Yo no he sido”: apagón del 28A, renovables y la madurez real de la transición energética

Hola amigos. Han pasado ya varios meses desde el apagón y el tema aún colea. En estos meses tambian han pasado otras muchas cosas, el debate se ha ido enfriando… y, si lo pensáis, de aquel 28 de abril casi lo único que quedó claro desde el primer minuto fue el mensaje de que “no fue culpa de las renovables”.
Pero tampoco fue un simple susto. Por eso me apetecía parar y, como ingeniero, reflexionar un poco sobre diseño de red, datos, sobretensiones y, sobre todo, sobre las lecciones reales que deberíamos aprender de lo que pasó.
Cuando escuché, poco después del apagón del 28 de abril de 2025 en España, aquello de:
“El apagón no fue culpa de las renovables”
lo primero que me vino a la cabeza fue la típica escena de patio del colegio:
—¿Quién ha roto el jarrón?
—Yo no he sido.
Ni diagnóstico técnico, ni análisis de causas, ni reflexión sobre el sistema eléctrico. Solo una respuesta defensiva, pensada para proteger el relato político de la transición energética. Y claro, cuando lo miras con gafas de ingeniero, chirría.
1. Política del “yo no he sido” vs cultura de análisis técnico
En ingeniería, ante un fallo grave como un apagón eléctrico peninsular, el orden lógico debería ser:
- Describo bien qué ha pasado.
- Analizo causas técnicas, de diseño y organizativas.
- Reviso normas, modelos, datos y decisiones.
- Y solo al final, si hace falta, hablo de “culpas”.
En política suele ser justo al revés:
- Primero salvo el relato:
- “Tranquilos, las energías renovables no tienen la culpa.”
- “La transición energética sigue siendo buena, esto no cambia nuestros planes.”
- Luego, ya si eso, vendrá algún informe técnico.
El mensaje “no han sido las renovables” suena muy parecido a ese “yo no he sido” de niño:
una negación preventiva, sin haber entrado todavía a fondo en la estabilidad del sistema, las sobretensiones, las rampas de tensión o la falta de datos dinámicos de calidad.
2. Qué había realmente detrás del apagón: más allá del eslogan
Sin entrar en confidenciales, el cuadro técnico que se va dibujando es algo así:
- Mucha generación renovable en el sistema, que por precio desplaza a otras generaciones clásicas mas caras y además:
- Mucha renovable nueva conectada en el último año, muy concentrada en el sur de la península.
- Sobretensiones permanentes o casi permanentes provocadas por la propia generación renovable y por bajos consumos en determinadas zonas de la península, llevando la red muy cerca de sus límites operativos.
- Maniobras para corregir subtensiones que terminan agravando las sobretensiones en otros puntos de la red y tensionan aún más el comportamiento de la red en otros puntos
- Todo apunta a que el sistema no tenía suficiente capacidad de control de tensión disponible / activada, pocos grupos síncronos programados con soporte de tensión, algunos que, según REE, no cumplieron las consignas, e instalaciones renovables que, en lugar de absorber reactiva, inyectaron más.
- Rampas de tensión y de potencia importantes: el sistema eléctrico “respira a golpes”, no de forma suave.
- Desconexiones antes de tiempo —según REE, indebidas—, probablemente vinculadas tanto a protecciones no ajustadas debidamente para el nuevo mix energético como a tiempos de reacción más lentos que las subidas rápidas (rampas) de tensión.
- Los sistemas de defensa (las protecciones) estaban pensados para otro escenario: caídas de tensión y frecuencia, no para sobretensiones en cascada. Al quitar carga en una situación de sobretensión, estas acabaron empeorando.
- Y, además:
- Insuficiencia de datos dinámicos:
- pocas medidas fasoriales (PMUs) en tiempo real.
- modelos dinámicos incompletos o desactualizados,
- demasiada visión “SCADA estática” para un sistema cada vez más dinámico, más SCADA que WAMS, por entendernos.
- Plazos largos de revisión y auditoría de normas, protecciones y procedimientos, en un contexto donde la red y el mix cambian muy rápido, muchos de los cuales seguían pendientes de su actualización ese día.
- Insuficiencia de datos dinámicos:
¿Es “culpa de las renovables”?
No, igual que la lluvia no es la culpable de que se inunde un pueblo mal urbanizado.
El problema no es que haya renovables, sino cómo se está haciendo la integración:
- Concentración geográfica,
- Red de transporte y distribución tensionada,
- Control de tensión justo,
- y con limitada capacidad basada en datos dinámicos en tiempo real.
3. Culpa, responsabilidad y diseño del sistema eléctrico
En un sistema complejo como la red eléctrica española nunca hay un único culpable. Hay:
- decisiones de Diseño de normas y criterios de conexión.
- decisiones de Planificación de red (dónde conecto y qué refuerzo).
- decisiones de Operación en tiempo real (márgenes de seguridad, reservas, límites dinámicos, qué monitorizo).
- y decisiones Políticas y Regulatorias (incentivos, plazos, prioridad a potencia instalada frente a calidad de servicio).
Decir “no son las renovables” es responder a una pregunta mal planteada.
La buena sería:
“¿Qué condiciones de diseño, planificación, operación y regulación han permitido que un incidente termine en apagón total?”
Ahí aparecen:
- el mix de generación (renovables, térmica, nuclear, interconexiones),
- la distribución geográfica de la nueva potencia renovable,
- la capacidad y topología de la red de transporte,
- las protecciones y su coordinación,
- la calidad y granularidad de los datos en tiempo real,
- y la velocidad a la que se revisan y actualizan procedimientos (PO), códigos de red y auditorías.
Y, por supuesto, la presión política por ir muy rápido en unos objetivos (MW renovables, titulares verdes) mientras se va mucho más despacio en otros (refuerzo de redes, implementación de datos dinámicos, auditorías mas seguidas y serias).
Lo que a un ingeniero le interesa no es quién sale mejor en la rueda de prensa, sino qué decisiones de diseño y operación hay que cambiar para que no se repita otro 28A.
4. Miedo a que el 28A frene la transición… o miedo a revisar el modelo
Yo interpreto aquellas declaraciones en clave muy simple:
- El Ministerio tiene su hoja de ruta climática y energética: mucho PNIEC, renovables, hidrógeno, electrificación, etc.
- El apagón del 28A irrumpe como un evento incómodo:
- destapa carencias en control de tensión, estabilidad, rampas, reservas, inercia, refuerzos ...
- y abre el melón de si la integración masiva y rápida se ha hecho con todos los deberes de red, datos y seguridad.
Y el mensaje político se convierte en:
“Esto no cuestiona la transición renovable.
No cambiamos el plan, podremos seguir igual de rápido.”
Un ingeniero, en cambio, diría:
“La dirección general (descarbonizar) es correcta,
pero si el sistema falla así,
hay que parar, revisar, corregir y reforzar
antes de seguir pisando el acelerador igual.”
La madurez no está en frenar la transición renovable, sino en asumir que el sistema que la soporta necesita un rediseño serio. Hay que acompañarla con redes resilientes, datos y criterios de seguridad al mismo ritmo, no solo con un comunicado de prensa.
5. Lecciones técnico-ingenieriles del apagón del 28 de abril
Te dejo las ideas clave en modo lista:
- Integrar renovables sin red y sin datos = márgenes de seguridad mínimos.
No es cuestión de demonizar tecnologías, sino de disponer de los datos que aseguren:- capacidad de red,
- control de tensión y potencia reactiva,
- modelos dinámicos realistas.
- Sobretensiones permanentes y rampas de tensión son una alarma temprana.
El sistema ya estaba “avisando” de que algo no estaba bien, mucho antes del 28A.- Si operas siempre pegado al límite, al final un día te caes.
- Y aquí no estamos hablando de una casa, sino de un sistema peninsular.
- Concentrar renovables en una zona aumenta la vulnerabilidad.
Si gran parte de la potencia nueva está en los mismos nudos y corredores del sur, cualquier oscilación se amplifica. - Falta de datos dinámicos = volar con instrumentos analógicos en medio de una tormenta digital.
Sin PMUs suficientes, sin modelos bien validados, sin telemedidas ricas, el operador tiene más “fotos fijas” que una película continua del sistema. - Ciclos de revisión y auditoría lentos en un sistema que cambia rápido son un riesgo estructural.
Si la red y el mix cambian a ritmo anual, pero los PO, las protecciones y las auditorías se revisan como si todo fuera estable a 10 años vista, el riesgo real va por delante del papel.
6. De “yo no he sido” a “esto es lo que hemos aprendido”
La transición energética será adulta cuando seamos capaces de pasar de:
“No han sido las renovables, sigamos igual.”
a algo más honesto:
“El sistema ha fallado en diseño, integración de renovables, control de tensión, datos y tiempos de revisión.
Vamos a corregir A, B y C.
Y luego seguimos desplegando renovables, pero mejor.”
Eso es lo que vemos, por ejemplo, en aviación o en nuclear:
no se trata de buscar un culpable para la tele, sino de cerrar el bucle de aprendizaje:
- evento grave,
- análisis sin tabúes,
- cambios en normas, diseño y operación,
- y memoria técnica para que no se repita.
Mientras la respuesta siga siendo “yo no he sido” en versión ministerial, seguimos más cerca del patio del colegio que de una cultura de seguridad madura.
Y a mí, como ingeniero, lo que me interesa no es quién se lava antes las manos, sino quién es el primero en decir “esto es lo que vamos a cambiar para que no vuelva a pasar”.
¿Y tú, qué opinas?
- ¿Crees que hemos aprendido de verdad algo del 28A?
- ¿Ves en tu entorno esa cultura de calidad y mejora “analizar y corregir” o seguimos en modo “yo no he sido”?
- ¿Qué cambiarías tú primero: redes, datos, criterios, regulación…?
Te leo en comentarios. Y si crees que este enfoque puede ayudar a alguien a ver el apagón con otros ojos, compártelo. Al final, de estas cosas solo se aprende si se hablan sin miedo.
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