Renovables, nuclear y gas: una relación que conviene mirar con detalle

Empieza a observarse en el sistema eléctrico español una combinación que merece atención: menos producción nuclear y más generación con gas. Todavía es pronto para demostrar que exista una relación directa entre ambos fenómenos, pero algunos datos apuntan en esa dirección.

Resulta llamativo porque, en principio, cabría esperar que el aumento de la producción renovable desplazara principalmente a las tecnologías fósiles. Sin embargo, puede estar ocurriendo algo distinto: en determinadas situaciones, la elevada generación renovable parece afectar antes a la nuclear, mientras los ciclos combinados conservan un papel importante por su mayor flexibilidad y por las necesidades de operación del sistema.

La producción renovable sigue creciendo en España y, como consecuencia, cada vez son más frecuentes las horas con precios de la electricidad muy bajos e incluso negativos. Esa situación afecta a todas las tecnologías que participan en el mercado, incluida la nuclear.

Una central nuclear tiene costes fijos elevados y soporta además impuestos y tasas específicos. Cuando durante muchas horas el precio de la electricidad cae demasiado, mantener la producción puede dejar de resultar económicamente conveniente.

Y esto ya empieza a tener consecuencias en la forma de operar las centrales.

En 2025, el Consejo de Seguridad Nuclear autorizó estrategias de operación flexible en varias de ellas. Estas estrategias permiten reducir la producción o incluso parar por razones relacionadas con la situación del mercado eléctrico. Por tanto, ya no hablamos únicamente de las paradas habituales por recarga, mantenimiento o averías; también pueden producirse reducciones de potencia por motivos económicos.

El mecanismo que puede llevar a esa situación resulta bastante claro:

mucha producción renovable → precios muy bajos o negativos → menor rentabilidad de la nuclear → reducción o parada de producción.

Hasta ese punto existen datos que permiten seguir razonablemente la secuencia. La cuestión más interesante aparece después.

Cuando disminuye la producción solar al final del día, el sistema continúa necesitando electricidad. Si en ese momento no hay suficiente generación hidráulica, almacenamiento, importaciones u otras fuentes disponibles, los ciclos combinados tienen capacidad para aumentar rápidamente su producción.

Durante 2025, la generación nuclear disminuyó ligeramente mientras aumentaba con fuerza la producción de los ciclos combinados. En los primeros meses de 2026 también se ha observado esa combinación.

A finales de febrero, la producción nuclear acumulada era un 6,9 % inferior a la registrada durante el mismo periodo de 2025, mientras que la generación de los ciclos combinados había aumentado un 6,4 %. A mediados de marzo la diferencia era todavía más acusada: la nuclear caía un 12,5 % y los ciclos combinados crecían un 12,7 %.

Naturalmente, estos datos por sí solos no permiten afirmar que cada megavatio hora que deja de producir una central nuclear sea sustituido por un megavatio hora generado con gas.

Los ciclos combinados pueden aumentar su producción por muchas otras razones: una menor generación eólica o hidráulica, un incremento de la demanda, restricciones técnicas, necesidades de reserva o exigencias relacionadas con la estabilidad y la operación del sistema.

Para saber hasta qué punto existe realmente una relación entre ambos fenómenos sería necesario bajar al detalle de los datos horarios y comprobar si se repite una secuencia concreta:

precios negativos o muy bajos → reducción o parada nuclear → caída posterior de la producción renovable → aumento de los ciclos combinados.

Si ese comportamiento apareciera de forma reiterada, nos encontraríamos ante una consecuencia bastante paradójica del funcionamiento conjunto del mercado y del sistema eléctrico.

Durante determinadas horas, una central nuclear podría reducir su producción porque los precios son demasiado bajos para que resulte rentable mantenerla. Pocas horas después, al desaparecer parte de la generación solar, el sistema podría necesitar aumentar la producción de los ciclos combinados.

Cada una de esas decisiones puede tener sentido considerada de forma aislada. La nuclear responde a unas condiciones económicas desfavorables y el ciclo combinado entra cuando el sistema necesita generación flexible. Sin embargo, el resultado conjunto sería discutible: durante unas horas se reduce producción nuclear, con emisiones muy bajas, y posteriormente aumenta la generación a partir de gas.

Por eso creo que merece la pena observar con atención cómo evoluciona este fenómeno y qué papel desempeñan las señales económicas del mercado.

Las renovables tienen que seguir creciendo y, a medida que aumente su peso, también serán necesarios más almacenamiento, gestión de la demanda, interconexiones y capacidad flexible. Pero ese proceso debería ir acompañado de un diseño que evite, en la medida de lo posible, situaciones en las que una fuente baja en carbono deje de producir por razones económicas y, pocas horas después, sea necesario recurrir a generación fósil.

Los datos horarios de 2026 permitirán comprobarlo con bastante más precisión. Habrá que ver cuántas veces se produce realmente esa secuencia y en qué circunstancias.

Entonces podremos distinguir si estamos viendo episodios puntuales derivados de las condiciones concretas de algunas jornadas o si empieza a aparecer un fenómeno con suficiente peso como para influir de manera apreciable en el funcionamiento del sistema eléctrico español.

Toni Carmona

Ingeniero Técnico Industrial con amplia experiencia en Distribución Eléctrica, Planificación de Red, Smart Grids y Gestión de Proyectos. Escribo sobre energía, ingeniería, liderazgo y divulgación técnica desde la experiencia profesional.

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