Renovables en España: cuando la generación crece más rápido que el sistema, o ¿Por qué hay molinos parados aunque haya viento?

Hola, amigos.

Últimamente no dejo de leer publicaciones que hablan de millones de kWh de energía renovable que podrían producirse pero cuya producción se limita o reduce, lo que habitualmente conocemos como «curtailment». Y, al mismo tiempo, este verano hemos visto episodios en los que ha sido necesario reducir temporalmente el consumo de determinados grandes consumidores mediante el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda («SRAD»).

A primera vista parece contradictorio: en unas horas tenemos más capacidad de generación renovable de la que el sistema puede aprovechar y, en otras, necesitamos reducir demanda para mantener las reservas necesarias.

La generación solar y eólica es variable y no siempre coincide temporalmente con la demanda. Este verano, por ejemplo, una reducción de producción eólica no prevista fue uno de los motivos que llevó a activar el SRAD.

Entonces,

¿cómo puede sobrar energía renovable en unas horas y faltar generación o reserva disponible en otras?

A continuación intentare explicaros que ocurre por qué:

España necesitaba desarrollar las renovables para reducir emisiones, sustituir combustibles fósiles y disminuir su dependencia energética del exterior. Pero su despliegue no siempre ha ido acompañado por un avance suficiente de la electrificación y de los recursos necesarios para integrar esa generación.

El almacenamiento, las interconexiones y el refuerzo de las redes tienen plazos distintos de los de construcción de una planta fotovoltaica. Transformar el transporte, los edificios o la industria también requiere tiempo e inversiones.

La carrera por instalar generación

Los objetivos de nueva potencia, las subastas y un marco regulatorio favorable impulsaron el despliegue renovable. La caída de costes, especialmente en fotovoltaica, y las expectativas de crecimiento de la demanda atrajeron a numerosos promotores.

El resultado fue una carrera por desarrollar proyectos y obtener acceso a la red. También hubo un componente especulativo, reconocido por el Real Decreto-ley 23/2020, que advertía de la acumulación de solicitudes y de la escasa madurez de muchos proyectos.

Eso no significa que toda la generación instalada respondiera a esa lógica. El fenómeno afectaba principalmente a proyectos, permisos y derechos de acceso, cuya acumulación podía ocupar capacidad y desplazar iniciativas más avanzadas.

¿Por qué hay molinos parados aunque haya viento?

Un parque eólico puede tener viento y estar disponible, pero reducir su producción por razones técnicas o económicas.

Las congestiones, las limitaciones de evacuación o las restricciones necesarias para mantener la seguridad del sistema pueden obligar a recortar generación en determinadas zonas.

También interviene el mercado. Cuando coincide mucha producción renovable con una demanda baja, el precio mayorista puede caer hasta valores muy bajos o negativos. En esas horas, producir puede dejar de resultar económicamente conveniente.

Estos fenómenos pueden coincidir, pero responden a mecanismos distintos. Un precio negativo y una restricción técnica no son lo mismo.

El ejemplo de los tomates

En mi tierra, cuando hay demasiados tomates y los precios se hunden, se llega a retirar producto. Puede dejarse parte de la cosecha sin recoger, destinarla a otros usos o incluso destruirla. La lógica económica resulta fácil de entender: si la oferta supera lo que el mercado puede absorber, una parte de la producción pierde valor.

Con la electricidad sucede algo comparable, aunque tiene una dificultad añadida: generación y consumo deben mantenerse equilibrados prácticamente en todo momento. El almacenamiento permite desplazar parte de esa energía hacia otras horas, dentro de sus límites.

Más generación no crea más demanda

La expansión renovable se apoyó en la expectativa de que la electrificación (sustitución de energía fósil por eléctrica) elevaría rápidamente el consumo eléctrico. Pero ese crecimiento ha avanzado más despacio que la nueva generación.

Construir una planta puede hacerse en pocos años. Sustituir vehículos, adaptar viviendas o transformar procesos industriales exige inversiones y decisiones que siguen otros ritmos.

Además, esta la #EficienciaEnergética, durante décadas hemos trabajado para que máquinas, edificios y electrodomésticos necesiten menos energía para realizar el mismo trabajo.

A ello se suma el #Autoconsumo. Una vivienda o una industria pueden mantener su consumo y comprar menos electricidad de la red porque producen parte de ella.

Por tanto, una menor demanda registrada en la red no equivale necesariamente a una reducción semejante del consumo total.

Después de fomentar la eficiencia y el autoconsumo, sería contradictorio considerar un problema que hogares y empresas compren menos electricidad.

Los recortes no demuestran por sí solos que falte red

La capacidad de acceso depende de las condiciones técnicas de cada punto y de su relación con el conjunto del sistema. Las colas de proyectos reflejan presión sobre determinados nudos, pero no explican por sí solas el desfase entre generación y demanda.

Tampoco justifican ampliar automáticamente las infraestructuras. Las inversiones deben responder a las necesidades previstas, los límites técnicos y su coste.

El almacenamiento ayuda a aprovechar excedentes, pero tiene límites de potencia, capacidad y duración. Una batería no puede absorber cualquier volumen de generación ni resolver todos los desajustes.

Volviendo a los tomates

Producir muchos más tomates no obliga a la población a comer más tomates. Disponer de más capacidad renovable tampoco obliga a consumidores e industrias a aumentar su consumo para justificarla.

En un sistema basado en eólica y solar es normal que la potencia instalada supere ampliamente la demanda instantánea: las instalaciones no producen simultáneamente a plena potencia.

La dificultad aparece cuando el despliegue avanza más deprisa que la capacidad del sistema para integrar y aprovechar esa generación.

Las renovables son fundamentales para sustituir combustibles fósiles, pero instalar megavatios no debería convertirse en un objetivo por sí mismo. Su crecimiento debe acompasarse con la electrificación y con los recursos necesarios para integrarlas.

La transición energética exige producir la electricidad que necesitamos y aprovecharla bien.

Producir más, por sí solo, ya no es suficiente.

infografia resumen del texto

Toni Carmona

Ingeniero Técnico Industrial con amplia experiencia en Distribución Eléctrica, Planificación de Red, Smart Grids y Gestión de Proyectos. Escribo sobre energía, ingeniería, liderazgo y divulgación técnica desde la experiencia profesional.

También te puede interesar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir