Preguntar, verificar y pensar: cómo aprovechar la IA y mi experiencia con ella.

IA en ingeniería: Reflexiones y estrategias prácticas
Hoy quiero compartir mi perspectiva personal como ingeniero sobre el uso de la inteligencia artificial (IA), buscando un enfoque responsable y crítico de estas tecnologías emergentes. Además, explicaré no solo cómo evitar sus errores, sino también cómo puedes mejorar la calidad de la información obtenida separando el grano de la paja con pensamiento crítico.
Mi experiencia con las IA
A ver, las inteligencias artificiales han llegado con fuerza y, nos guste o no, han venido para quedarse.
Me recuerdan a mi viejo Commodore 64, el primer ordenador personal que conocí. En su momento, aquello era la revolución, pero visto con perspectiva, estaba en pañales comparado con lo que vendría después. Algo parecido pasa con las IA: aún están verdes y pueden soltar información incorrecta porque se alimentan de lo que circula por internet, sin un criterio propio. Pero ahí están, y bien usadas pueden ser una herramienta muy útil.
Os cuento cómo las utilizo, en este caso para mi Blog:
Siempre sigo dos principios básicos: formular bien las preguntas y verificar las respuestas, aplicando el pensamiento critico y mi experiencia profesional y personal.
Os explico cada uno:
PREGUNTAR
Hacer preguntas a una IA es todo un arte. Mi método es simple: empiezo con una consulta inicial, algo amplia o compleja, para obtener un primer borrador. Luego, afino la información haciendo preguntas más concretas o contrastándola con lo que ya sé. No se trata solo de lanzar una pregunta y aceptar lo primero que te devuelva la máquina, sino de guiarla y darle contexto para obtener respuestas más precisas.
Afinar las preguntas me permite obtener información más relevante y evita respuestas vagas o genéricas. Es como en ingeniería: cuanto más claro sea el planteamiento del problema, mejor será la solución.
VERIFICAR
Aquí aplico una regla clásica: la verificación o revisión por pares, una técnica que, dicen, ya usaban los griegos. Se trata de un proceso positivo e imprescindible en la publicación científica para confirmar la validez de lo reportado. Los revisores son expertos que ofrecen su tiempo para ayudar a mejorar el contenido.
En mi caso, aplico una doble variante: utilizo la IA para mejorar y revisar mis datos, así como para generar un primer borrador, pero soy yo, como experto, quien lo vuelve a revisar, verificar y, si es preciso, corregir. Mi método es simple: solo escribo sobre lo que realmente conozco, ya sea por mi experiencia como ingeniero o a nivel personal. Si la IA me da una respuesta que no entiendo o que me suena rara, o la descarto o sino la investigo mas a fondo. Aquí es donde entra el pensamiento crítico y la ética, ya que la IA no tiene criterio propio; simplemente genera texto basado en patrones y puede cometer errores. Por eso, depende de nosotros analizarlo, cuestionarlo y decidir si es válido o no.
Este proceso no solo ayuda a evitar errores, sino que también mejora la calidad de la información, ya que no basta con obtener datos, hay que asegurarse de que sean correctos y aplicables. La IA puede ser una gran herramienta, pero sin una verificación adecuada, puede llevarnos a conclusiones equivocadas.
Lecciones Aprendidas:
En resumen, la IA es una herramienta útil, pero hay que saber usarla. Es fundamental formular bien las preguntas y verificar siempre. De lo contrario, corremos el riesgo de creer cualquier cosa, y en ingeniería, eso no es una opción.
O, como diría mi abuelo: "El pensamiento crítico es la clave para separar el grano de la paja".
¿Y tú, cómo la usas?
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