La verdad tiene cinco letras

VERDA(D). Cinco letras. Corto. Seco. Incómodo.

Siempre me ha hecho gracia —y a la vez respeto— esta frase. Porque en ingeniería, y en la vida, la verdad suele ser justo eso: algo simple, compacto… y difícil de mirar de frente.

La verdad no suele ser compleja. Somos nosotros.

En muchos proyectos he visto cómo los problemas se iban enredando a base de informes, PowerPoints, comités y reuniones. Al final, cuando rascas un poco, la verdad casi siempre cabe en una frase sencilla:

  • No hay capacidad.
  • No está bien dimensionado.
  • No se ha probado lo suficiente.
  • No podemos asumir el coste.

Cinco letras. Lo justo para decirlo claro. Lo justo para que moleste.

Ingeniería: el arte de convivir con verdades incómodas

Un sistema eléctrico no entiende de relatos, ni de titulares, ni de deseos. Entiende de física. Y la física no negocia.

Puedes maquillar resultados, estirar hipótesis o retrasar decisiones, pero tarde o comprisinga la verdad aparece:

  • Una red saturada acaba fallando.
  • Un equipo mal mantenido acaba cayendo.
  • Un riesgo no gestionado acaba materializándose.

La verdad tiene cinco letras porque no necesita adornos. El sistema siempre acaba hablando.

Cuando evitamos la verdad, pagamos intereses

En ingeniería pasa como en economía: posponer la verdad genera deuda técnica. Y los intereses son altos.

Cada vez que no decimos la verdad completa:

  • Se incrementa el coste del proyecto.
  • Se pierde confianza.
  • Se traslada el problema al siguiente.

Y el siguiente suele ser otro ingeniero, otro equipo o, directamente, el usuario final.

Decir la verdad no es ser negativo. Es ser responsable.

A veces se confunde decir la verdad con ser pesimista. Para mí es justo lo contrario.

Decir la verdad es:

  • Cuidar el sistema.
  • Respetar la profesión.
  • Proteger a quien vendrá detrás.

No decirla, en cambio, es pan para hoy y apagón para mañana.

La verdad como punto de partida

La verdad no es el final de una discusión. Es el inicio de una solución.

Cuando aceptamos la verdad —aunque duela— pasa algo curioso: aparecen opciones. Técnicas, económicas, organizativas. Pero aparecen.

Sin verdad, solo hay ruido.

Epílogo

Con los años he aprendido que las mejores decisiones técnicas suelen empezar igual:

Aceptemos la verdad. Luego ya veremos qué hacemos con ella.

Cinco letras. Suficientes para sostener un proyecto. Insuficientes para quien prefiere vivir de relatos.

Y tú, ¿qué verdad de cinco letras llevas tiempo evitando?

Toni Carmona

Ingeniero Técnico Industrial con amplia experiencia como Responsable/Experto en Distribución Eléctrica. Especializado en gestión técnica, planificación de redes y Smart Grids. Interesado en divulgación técnica y en combinar conocimiento técnico y soft skills.

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