Estudios de Viabilidad: Clave para el Éxito en Proyectos de Ingeniería

Los estudios de viabilidad en proyectos de ingeniería tienen como objetivo determinar si un proyecto se puede llevar a cabo desde el punto de vista técnico, económico y ambiental antes de ponerlo en marcha. Pero hay una regla de oro que me dijeron cuando empecé, y que nunca se me ha olvidado:
“Sea lo que sea lo que diseñes, asegúrate de que se pueda construir.”
Esta idea, tan simple como poderosa, es clave para garantizar la calidad de lo que estamos estudiando. Debería estar siempre presente, desde el primer esbozo hasta la fase final del proyecto.
Os cuento una anécdota personal de cuando empecé a trabajar como ingeniero. Me encargaron replantear y recalcular un proyecto para construir una línea eléctrica que debía alimentar una masía rural. Al revisar los planos, vi que el trazado formaba una especie de “cuatro”, algo que me pareció poco lógico. Lo más eficiente, pensé, era hacer la línea recta. Así que modifiqué el diseño. Me sentía orgulloso: había encontrado una solución más sencilla, directa y con un ahorro económico significativo.
Pero cuando lo presenté… ¡madre mía, la bronca que me cayó! Resulta que no había tenido en cuenta un pequeño “detalle”: el propietario del terreno por donde pasaba mi nuevo trazado no quería ni oír hablar de que la línea cruzara por el medio de su finca. De hecho, ya había pedido expresamente que la línea bordease su propiedad, y eso estaba acordado desde el principio.
Esa es la realidad. El proyecto, técnicamente, era bueno. Pero era inviable, porque no se podían conseguir los permisos particulares necesarios para construirlo. Y por eso insisto tanto en la importancia de un buen estudio de viabilidad. No se trata solo de calcular potencias, distancias o costes: también hay que tener en cuenta factores sociales, legales y medioambientales. Todo influye.
Es una lección que aprendí “con sangre” y que no he vuelto a olvidar. Y no ha sido un caso aislado. Hace poco, por ejemplo, el Parlament de Catalunya retiró los permisos para construir una nueva línea de Muy Alta Tensión (MAT), destinada a alimentar la subestación de Riudarenes. ¿El motivo? Los municipios afectados rechazaron la traza propuesta, argumentando que no se ajustaba a ciertos criterios ecológicos ni a las prioridades territoriales que ellos consideraban adecuadas.
Como alternativa, plantearon un recorrido más largo, lleno de curvas y desvíos, que —según mi experiencia— podría multiplicar por cuatro el coste inicial del proyecto. Estas decisiones, aunque bien intencionadas desde el punto de vista local o ambiental, también tienen un impacto técnico y económico que no siempre se valora adecuadamente desde el principio.
Y es aquí donde los estudios de viabilidad cobran todo su sentido. No basta con que un proyecto sea técnicamente impecable o económicamente viable sobre el papel. Es fundamental anticiparse a posibles conflictos sociales, restricciones medioambientales, límites legales o intereses territoriales.
Un estudio de viabilidad completo debe integrar todas estas variables desde el inicio. No solo ayuda a evitar sorpresas y sobrecostes, sino que también facilita el consenso entre todas las partes implicadas y mejora las probabilidades de que el proyecto avance sin bloqueos.
En definitiva, no se trata de imponer soluciones, sino de construirlas con todos los factores sobre la mesa. Y para eso, los estudios de viabilidad son nuestra mejor herramienta. Son la base para evitar sustos, pérdidas de tiempo y disgustos más adelante.
¿Pero cómo se hacen?
De los planos a la realidad: lo que hay detrás de un proyecto técnicamente viable.
Antes de echar a andar cualquier proyecto, por simple que parezca, hay que tener claro cómo se va a materializar. Aquí te explico algunos pasos a seguir para transformar una buena idea en una solución real, construible y aceptada por todos los implicados.
1. Definición del Proyecto:
- Objetivo, alcance y requerimientos técnicos.
2. Viabilidad Técnica:
- Evaluación de tecnologías disponibles y constructibilidad.
- Análisis de materiales, normativas y restricciones.
3. Viabilidad Económica:
- Costes de inversión y operación.
- Estimación de rentabilidad y retorno de inversión (ROI).
4. Viabilidad Ambiental y Social:
- Impacto ecológico y medidas correctoras.
- Aceptación social y cumplimiento normativo.
5. Evaluación de Riesgos:
- Identificación de incertidumbres y estrategias de mitigación.
6. Constructibilidad: (Aquí se aplica la regla clave)
- Verificar que el diseño se pueda llevar a la práctica sin problemas.
- Analizar la disponibilidad de materiales y equipos en el mercado.
- Considerar métodos constructivos eficientes y realistas.
7. Conclusiones y Recomendaciones:
- Decisión sobre si seguir, modificar o descartar el proyecto.
Un buen estudio de viabilidad no solo ahorra tiempo y dinero, sino que garantiza que el proyecto sea constructible sin sorpresas. De nada sirve un diseño espectacular si, al llegar a la obra, descubres que no es factible. ¿Has visto proyectos que fracasaron por ignorar esta regla?
Además, hay un montón de factores externos que pueden descarrilar un proyecto, y muchos de ellos no dependen directamente del equipo técnico. Es esencial tenerlos en cuenta. Aquí te dejo algunos de los más comunes con los que me he encontrado, sobre todo cuando dirigia el equipo de Gestón Técnica en mi empresa:
1. Problemas con el Terreno o Propiedad:
- Retrasos en la compra o negociación de terrenos o locales.
- Expropiaciones necesarias que se demoran años.
- Disputas legales o herencias no resueltas.
2. Permisos y Regulaciones:
- Falta de alineación con los planes de urbanismo aprobados.
- Retrasos en la obtención de licencias municipales o ambientales.
- Requisitos de impacto ambiental no previstos.
3. Dependencia de Terceros:
- Necesidad de acuerdos con vecinos o propietarios colindantes.
- Interferencias con infraestructuras existentes (redes eléctricas, gas, telecomunicaciones).
- Proyectos estatales o municipales que afectan el área sin haberse considerado.
4. Cambios Normativos o Administrativos:
- Modificaciones en las normativas durante el proceso.
- Cambios en la administración pública con criterios distintos.
- Ambigüedad en la interpretación de las regulaciones.
5. Factores Financieros y Económicos:
- Incremento inesperado en los costes de materiales o terrenos.
- Problemas con la financiación o retrasos en la aprobación de presupuestos.
- Quiebras o dificultades financieras de las empresas involucradas.
6. Falta de Coordinación y Planificación:
- No prever todos los permisos necesarios desde el inicio.
- No consultar a todas las partes afectadas a tiempo.
- Dependencia de un único proveedor sin alternativas.
Lecciones Aprendidas:
Un estudio de viabilidad bien hecho debe identificar estos riesgos desde el principio y plantear estrategias para mitigarlos.
¿Te ha tocado vivir alguna pesadilla en un proyecto por alguno de estos problemas?
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