En Resumen...

Hola, amigos.
Como estamos al final del verano en España, hoy os traigo un tema de esos de verano… ¿o no?

El otro día me pasó algo curioso: estaba hablando con un amigo, contándole no sé qué, y de repente le suelto un “En resumen…”. Hasta yo mismo me quedé unos segundos parado pensando: “Hostia puta, ya estoy hablando como la jodida IA”.

Y es que, como diría mi abuelo: “Todo lo malo se pega”.

Recuerdo cuando iba de vacaciones con la familia al pueblo, en Andalucía. Al volver a la capital me pasaba días hablando con un acento andaluz que ni te cuento. Pues ahora igual, pero con la IA. Después de un año de pelearme y trabajar con ella, resulta que hasta hablo como ella.

¿No os ha pasado lo mismo? Al final vamos a acabar hablando todos igual, como si fuéramos raperos, pero en versión IA. ¿Y dónde queda entonces la gracia de cada acento? El español, el mexicano, el argentino, el chileno, el spanglish… La riqueza está en la diversidad: nos hace diferentes, pero también nos engrandece porque nos enseña distintas maneras de ver el mundo.

Y ahora, con tanto algoritmo de ChatGPT, Gemini, Copilot o lo que toque… ¿cómo hacemos para seguir trabajando con la IA sin perder nuestra personalidad ni a nosotros mismos?
¿O acabaremos todos convertidos en clones digitales?

Ahí lo dejo.
¿Tú qué piensas?

🗣️ Manifiesto por la Libertad del Lenguaje Humano

Porque no somos clones digitales. Porque cada acento, cada giro, cada “hostia puta” cuenta.

1. Hablamos como somos

No como un algoritmo entrenado en español ó inglés académico. Nuestro lenguaje es emoción, historia, barrio, pueblo, calle y sobremesa. Y no lo vamos a perder.

2. La IA nos ayuda, pero no nos define

Que nos redacte un correo, que nos resuma un informe… vale. Pero que no nos quite el alma de lo que decimos. Nosotros decidimos el tono, no el modelo.

3. Celebramos la diversidad

Mexicano, Argentino, Chileno, Andaluz, Spanglish… Cada variante es una forma distinta de ver el mundo. Y todas merecen ser escuchadas.

4. Reivindicamos el error

La IA corrige. Nosotros improvisamos. Nos equivocamos. Y en ese caos está la creatividad. No queremos hablar perfecto, queremos hablar real.

5. Nos resistimos al “En resumen…”

Porque no todo se puede resumir. Porque a veces hay que divagar, contar anécdotas, perderse en una historia. Y eso también es lenguaje.

6. Somos humanos, no asistentes

No respondemos con “Claro, aquí tienes los puntos principales”. Respondemos con sarcasmo, con ironía, con cariño, con enfado. Con vida.

Firmado: Los que aún dicen “coño”, “ché”, “vale”, “órale”, “pisha”, “tío”, “boludo” y “qué onda”.

Los que no quieren que la IA les robe el acento.

Toni Carmona

Ingeniero Técnico Industrial con amplia experiencia como Responsable/Experto en Distribución Eléctrica. Especializado en gestión técnica, planificación de redes y Smart Grids. Interesado en divulgación técnica y en combinar conocimiento técnico y soft skills.

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