"El cobarde muere mil veces antes de morir; el valiente solo una"

En ingeniería, equivocarse puede tener consecuencias. Pero quedarse paralizado por miedo a equivocarse también las tiene.

La parálisis del miedo en ingeniería

«Los cobardes mueren muchas veces antes de morir; los valientes solo prueban la muerte una vez.»

La conocida frase de Shakespeare contiene una idea muy familiar para cualquiera que haya trabajado en proyectos técnicos: el miedo a equivocarse puede llegar a ser tan perjudicial como el propio error.

Un equipo necesita prudencia, análisis y criterio, pero llega un momento en que hay que decidir. Los equipos capaces de hacerlo avanzan, aprenden de lo que ocurre y corrigen el rumbo cuando es necesario. La valentía, en este contexto, no consiste en actuar temerariamente, sino en aceptar que ninguna decisión importante viene acompañada de una certeza absoluta.

¿Tu equipo decide con la información disponible o sigue esperando certezas que quizá nunca lleguen?

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La parálisis del miedo: una lección de Shakespeare para la ingeniería y la gestión

La famosa cita de Shakespeare en Julio César conserva, más de cuatro siglos después, una sorprendente actualidad:

«Cowards die many times before their deaths;
The valiant never taste of death but once.»

(Julius Caesar, acto II, escena II)

Una traducción cercana sería:

«Los cobardes mueren muchas veces antes de morir;
los valientes solo prueban la muerte una vez.»

César continúa afirmando que la muerte, inevitable, llegará cuando tenga que llegar. Fuera de su contexto dramático, la idea resulta sugerente: el miedo puede hacernos sufrir por adelantado acontecimientos que todavía no han ocurrido y que quizá no ocurran nunca.

Cada posibilidad de fracaso se convierte entonces en una derrota anticipada; cada incertidumbre, en una amenaza que nuestra imaginación amplifica antes de que la realidad tenga oportunidad de pronunciarse.

La valentía en el día a día del ingeniero

En ingeniería convivimos constantemente con la incertidumbre: plazos ajustados, presupuestos con poco margen, requisitos cambiantes y presiones de todo tipo. A ello se suma algo que rara vez aparece en los diagramas de planificación: el temor de las personas a equivocarse.

Ese temor puede ser razonable. Un error técnico puede tener consecuencias importantes, y por eso analizamos, calculamos, revisamos y verificamos. El problema aparece cuando el análisis deja de ayudarnos a decidir y empieza a servir para aplazar indefinidamente la decisión.

He visto proyectos con buenos profesionales y recursos suficientes quedarse atrapados en reuniones interminables, nuevas comprobaciones y la esperanza de que algún dato futuro eliminara toda incertidumbre.

Mientras tanto, el proyecto no avanzaba.

Y esperar también es una decisión, aunque a veces prefiramos no reconocerlo.

Decidir con información incompleta

Los equipos que funcionan bien entienden que llega un momento en que deben trabajar con la información disponible. Evalúan los riesgos, toman una decisión y continúan. También se equivocan, naturalmente, pero el error se produce mientras avanzan y todavía pueden observarlo, aprender de él y corregir el rumbo.

No se trata de despreciar el análisis ni de convertir la rapidez en una virtud por sí misma. En ingeniería, la prudencia es necesaria.

Pero prudencia y miedo no son lo mismo.

La prudencia intenta comprender el riesgo para gestionarlo. El miedo, en cambio, puede terminar utilizando ese mismo riesgo como argumento para no hacer nada.

La dificultad consiste en reconocer cuándo seguimos analizando porque todavía podemos aprender algo relevante y cuándo continuamos haciéndolo simplemente porque nadie quiere asumir la responsabilidad de decidir.

La valentía en la gestión de equipos

Algo parecido ocurre cuando dejamos los cálculos y entramos en el terreno de las personas.

Hace falta cierta valentía para decir que una solución no está funcionando, dar un feedback incómodo o defender una opinión técnica ante alguien con más autoridad. También para reconocer un error propio antes de que se convierta en un problema mayor.

Cuando existe miedo a las consecuencias de hablar, las malas noticias empiezan a retrasarse. Los problemas siguen ahí, pero tardan más en llegar a quien puede resolverlos.

A veces todo el mundo conoce una dificultad y, sin embargo, nadie quiere ser el primero en ponerla sobre la mesa.

Esa situación puede resultar especialmente peligrosa en proyectos complejos, porque la apariencia de tranquilidad acaba ocultando precisamente aquello que debería discutirse cuanto antes.

El papel del responsable

El responsable de un equipo influye decisivamente en el ambiente que se crea alrededor del error y la discrepancia.

Si cada equivocación provoca una búsqueda inmediata de culpables, las personas aprenderán pronto a protegerse. Si una opinión contraria se interpreta como falta de lealtad, dejarán de discrepar. La dirección puede conservar entonces durante un tiempo la impresión de que todo marcha bien, precisamente porque nadie se atreve a contarle lo contrario.

Fomentar la valentía no significa tolerar cualquier decisión ni celebrar los errores. Significa crear un entorno en el que los problemas puedan exponerse a tiempo, las opiniones técnicas se discutan por sus argumentos y una equivocación reconocida sirva para corregir antes de que sus consecuencias sean mayores.

La seguridad para hablar no elimina la responsabilidad; permite ejercerla mejor.

No morir antes de tiempo

En eso encuentro una relación especialmente interesante con la frase de Shakespeare.

Podemos sufrir muchas veces imaginando el fracaso de un proyecto, una conversación difícil o las consecuencias de una decisión que todavía no hemos tomado. Podemos revisar una y otra vez los mismos escenarios buscando una seguridad que probablemente no existe.

O podemos analizar con rigor, reducir la incertidumbre hasta donde sea razonablemente posible y aceptar la parte que inevitablemente permanecerá.

Después habrá que decidir.

En ingeniería, la valentía no consiste en carecer de miedo ni en ignorar los riesgos. Consiste en impedir que ese miedo termine tomando las decisiones por nosotros.

Toni Carmona

Ingeniero Técnico Industrial con amplia experiencia en Distribución Eléctrica, Planificación de Red, Smart Grids y Gestión de Proyectos. Escribo sobre energía, ingeniería, liderazgo y divulgación técnica desde la experiencia profesional.

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