¿Qué pensáis de los asesores energéticos: Son aliados o son vendedores?

Hola, amigos, ¿qué pensáis de los asesores energéticos: ¿Son aliados o son vendedores?
Quiero contaros que, personalmente, he tenido trato con asesores energéticos durante muchos años. En mi empresa, era habitual que los comerciales también asesoraran a sus clientes en temas energéticos, especialmente en el caso de Empresas y PYMES, por lo que a menudo se buscaba personal con un perfil técnico-comercial para ocupar ese puesto.
Pero, ¡ojo! Cuando os visite un asesor energético, lo primero que debéis tener en cuenta es para quién trabaja o, dicho de otra manera, quién le paga. Por ejemplo, en mi empresa, además de asesorar, su función era ofrecer un servicio adicional para fidelizar a los clientes. Es decir, el asesoramiento siempre estaba vinculado a un objetivo comercial.
Los asesores energéticos pueden aportar información valiosa, pero es importante recordar que su objetivo no siempre es solo ayudar, sino también vender. Por eso, siempre es recomendable contrastar su asesoramiento con fuentes independientes antes de tomar decisiones. En general, intentan ser honestos (pues, de lo contrario, perderían tu confianza), pero conviene estar alerta: si tienes un mínimo de interés y conocimientos en el tema, notarás que a veces omiten ciertos detalles en beneficio propio. En otras palabras, que "barren para casa".
Hace poco contacté con un asesor para que me orientara sobre la instalación de placas solares en mi casa.
Os lo explico: El asesor con el que hablé trabajaba para una empresa de placas solares. Me explicó todas las ventajas de la instalación, pero evitó mencionar los posibles problemas que podrían surgir, como obras adicionales, retrasos en los permisos o dificultades con las subvenciones. Supongo que para no desmotivarme. Eso sí, me aseguró que ellos se encargarían de todo: el proyecto, los permisos, el montaje y la gestión de los trámites y subvenciones. Sin embargo, la obra de albañilería, los sobrecostes de conexión a la compañía ni de los permisos no estaban contemplados. El asesoramiento, en cambio, sí estaba incluido en el precio.

Pero bueno, a lo que iba: al final, me recomendó comprar aproximadamente un 30% más de placas de las que realmente necesitaba, para prever futuras ampliaciones, como aire acondicionado, calefacción por aerotermia o la recarga de un coche eléctrico, y así evitar quedarme corto.
Y ojo, no digo que no fuera una recomendación válida y bien argumentada, pero al final me sugirió comprar más de lo necesario, lo que implicaba una mayor venta para su empresa. No voy a decir que estuviera equivocado, pero la conclusión es clara: si no pagas directamente a tu asesor energético, siempre acabarás pagándole de alguna otra forma...
O, como diría mi abuelo: "Nadie da duros a cuatro pesetas." Esta frase refleja la idea de que, aunque el asesor pueda parecer desinteresado, siempre puede haber un fin o un beneficio oculto que debes tener en cuenta cuando te de su asesoramiento.
¿Y tú? Si has tenido alguna experiencia en ese sentido, te animo a compartirla.
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