Errores y Aprendizaje (2): Ejemplo práctico EVEREST 1996

En mi post anterior sobre Aprender de los Errores, noté la ausencia de algún ejemplo práctico que ayudara a ilustrar la idea. Aunque en el ámbito de la ingeniería solemos evitar la palabra error, optando por términos como fallo, falta de previsión o simplemente proceso de mejora, el aprendizaje derivado de estas situaciones es fundamental. Estas técnicas me ha sido muy útil a lo largo de mi trayectoria profesional.

En la empresa, este tipo de análisis se introdujo inicialmente para evaluar accidentes laborales. Sin embargo, con el tiempo, se extendió para analizar averías y también para mejorar el desarrollo de procesos.

El ejemplo que comparto hoy hace referencia a un hecho ampliamente documentado: lo ocurrido en el Everest en 1996. Este evento, más allá de ser un caso extremo y trágico, ofrece un aprendizaje invaluable y es muy interesante como ejemplo práctico para entender cómo los errores —o fallos— pueden desencadenar situaciones críticas y cómo podemos aprender de ellos para evitar que se repitan.

Durante la primavera de 1996, varias expediciones comerciales se vieron atrapadas en una tormenta inesperada cerca de la cumbre, lo que resultó en la muerte de 13 personas en distintos días y circunstancias. Este evento marcó un antes y un después en cómo se gestionan las ascensiones comerciales al Everest.

Resumen de los hechos clave:

Sobresaturación en la montaña: Ese año, un número récord de escaladores intentó hacer cima, lo que provocó embotellamientos peligrosos en tramos críticos de la ruta, especialmente en el Hillary Step, un paso clave antes de la cima.

Tormenta mortal: El 10 de mayo, varias expediciones, incluidas las lideradas por Rob Hall (Adventure Consultants) y Scott Fischer (Mountain Madness), quedaron atrapadas en una tormenta feroz durante el descenso. La falta de oxígeno suplementario, la desorientación y el agotamiento extremo contribuyeron a las muertes.

Errores humanos: Hubo problemas de comunicación, decisiones cuestionables sobre los tiempos límite para abandonar el ascenso y mala gestión de los recursos. Muchos escaladores continuaron subiendo más allá de las 2 p.m., el horario seguro para empezar a descender.

Rescates heroicos: A pesar del caos, algunos escaladores hicieron esfuerzos heroicos por rescatar a compañeros atrapados. Entre ellos, destaca Beck Weathers, quien sobrevivió milagrosamente tras pasar una noche al descubierto a temperaturas extremas. Araceli formaba parte de una expedición que estaba grabando un documental sobre el Everest. Aunque no estuvo directamente involucrada en los accidentes, su grupo participó en tareas de rescate y vivió de cerca el impacto de la tragedia.

Impacto: Este evento inspiró libros como Into Thin Air de Jon Krakauer y The Climb de Anatoli Boukreev, que ofrecen perspectivas diferentes sobre lo ocurrido y también una pelicular con el mismo título.
Cambió la percepción del Everest, destacando los riesgos del turismo de alta montaña y las limitaciones de las expediciones comerciales.
Fue un recordatorio de que, en el Everest, la naturaleza es quien manda y que no importa la experiencia: la planificación, la precaución y el trabajo en equipo son esenciales.
El Everest puede ser majestuoso, pero nunca perdona errores.

Aprender de los errores ocurridos en tragedias como la del Everest en 1996 implica reflexionar sobre los factores que contribuyeron a los desenlaces fatales y aplicarlos a nuestras propias metas, proyectos y situaciones críticas. Aquí tienes algunos aprendizajes clave que podemos extraer y cómo integrarlos en la vida profesional y personal:

1. Respetar los límites y priorizar la seguridad

  • Error: Muchas personas ignoraron los "turnaround times" (horarios límite para iniciar el descenso), pensando que podían alcanzar la cima con tiempo de sobra. Esto les dejó expuestos en la tormenta.
  • Lección: En cualquier proyecto o situación, es crucial establecer límites claros, evaluar riesgos y saber cuándo retirarse antes de que sea demasiado tarde. No es un fracaso retroceder, sino un acto de prudencia para intentar de nuevo con mejores condiciones.

2. La importancia de la planificación

  • Error: Algunas expediciones no tenían suficientes recursos como oxígeno extra ni planes para imprevistos, como el hacinamiento en la montaña o el mal tiempo.
  • Lección: Prever diferentes escenarios es esencial en cualquier tarea. Planifica con márgenes de seguridad y ten en cuenta factores externos que puedan afectar tu éxito, como tiempos, recursos y colaboración.

3. Comunicación efectiva

  • Error: Hubo confusión entre los equipos sobre quién debía guiar, cuándo ascender o qué hacer en caso de emergencia. La falta de comunicación clara dificultó los rescates
  • Lección: En cualquier equipo, la comunicación abierta y estructurada evita malentendidos. Asegúrate de que todos entiendan los objetivos, roles y acciones en caso de imprevistos. Usa herramientas y canales adecuados para mantener la información accesible.

4. Trabajo en equipo y liderazgo

  • Error: Algunos líderes se enfocaron demasiado en que sus clientes alcanzaran la cima, descuidando el bienestar del grupo. En otros casos, la falta de un liderazgo fuerte dejó a escaladores vulnerables.
  • Lección: El buen liderazgo no se trata solo de cumplir objetivos, sino de garantizar la seguridad y el éxito del equipo. Aprende a tomar decisiones difíciles que beneficien al colectivo, incluso si afectan al plan inicial.

5. Resiliencia ante lo inesperado

  • Error: Nadie podía prever la magnitud de la tormenta, pero muchos escaladores no estaban preparados mental ni físicamente para gestionar una crisis de esa magnitud.
  • Lección: La resiliencia es clave para afrontar cambios inesperados. Mantén la calma bajo presión, adáptate rápido y enfócate en lo que puedes controlar. Practicar la toma de decisiones bajo estrés ayuda a estar listo para lo imprevisto.

6. Valorar el "éxito sostenible"

  • Error: Algunos escaladores priorizaron alcanzar la cima a cualquier coste, incluso cuando su estado físico o el tiempo no eran favorables.
  • Lección: El éxito no siempre significa llegar al "cima". A veces, retirarse a tiempo o cumplir objetivos secundarios es la decisión más sabia. Evalúa tus logros no solo por los resultados, sino por cómo los alcanzas.

7. Confiar en los expertos, pero tomar decisiones informadas

  • Error: Algunos confiaron ciegamente en los líderes de las expediciones sin cuestionar las decisiones, lo que los puso en peligro.
  • Lección: Es importante escuchar a los expertos, pero también estar preparado para tomar decisiones por cuenta propia si la situación lo exige. Mantente informado y capacitado en lo que haces.

Reflexión final:

Cada error que ocurrió en el Everest fue una suma de pequeñas decisiones mal calibradas. En la vida profesional y personal, esto se traduce en la importancia de planificar bien, comunicarse mejor y actuar siempre con la seguridad y el bienestar como prioridad.

Aprender de los errores es la verdadera cima que todos debemos alcanzar.

O como diría mi abuelo: "El que tiene boca, se equivoca."

Es un refrán sencillo pero sabio, que recuerda que equivocarse es humano y parte natural de la vida. Lo importante es reconocer los errores y seguir adelante aprendiendo de ellos.

Toni Carmona

Ingeniero Técnico Industrial con amplia experiencia como Responsable/Experto en Distribución Eléctrica. Especializado en gestión técnica, planificación de redes y Smart Grids. Interesado en divulgación técnica y en combinar conocimiento técnico y soft skills.

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