Grid Forming: el concepto que todos repiten, pero pocos entienden de verdad

No basta con decir que un inversor “forma red”. La cuestión es qué aporta realmente a la estabilidad eléctrica, en qué condiciones funciona y qué parte sigue siendo promesa tecnológica.
Hola amigos, hoy me gustaria hablaros de uno de esos conceptos eléctricos que se han puesto de moda
En los últimos meses estoy viendo una auténtica euforia alrededor del Grid Forming (GFM) para plantas renovables. Da igual dónde mires: artículos, presentaciones comerciales, debates en redes… todo parece resolverse con la misma frase mágica: “esto con GFM se arregla”.
Y aquí es donde conviene parar un momento.
Porque Grid Forming no es control de tensión.
Y el PO 7.4 tampoco es GFM.
Aunque algunos sigan mezclándolo todo.
He visto debates donde se usa el grid forming como un auténtico comodín técnico para justificar casi cualquier cosa, obviando un detalle clave: la gran mayoría de los inversores que hoy están instalados en el sistema son inversores grid-following (GFL) y, en la práctica, se limitan al control no-online de potencia reactiva.
Hablar de inercia sintética en ese contexto es, como poco, forzar el concepto. Difícilmente se puede pedir comportamiento GFM a equipos que apenas cumplen el PO 7.4, que está pensado precisamente para seguir la red, no para formarla.
Y, en la misma línea, tampoco se les puede exigir un control de tensión dinámico como el que persigue la actualización del PO 7.4: para eso hacen falta adaptaciones de los equipos. Por eso, a día de hoy, su implantación es voluntaria y la CNMC lo está revisando para ver qué encaje y qué alcance real puede tener.
Ahora bien, seamos justos: sí existen modelos más modernos que, por diseño y por arquitectura de control, pueden evolucionar hacia comportamientos más avanzados e incluso acercarse a un modo GFM (al menos en ciertas condiciones de red).
Y precisamente por eso el mensaje regulatorio va en la dirección correcta: estas especificaciones están pensadas, sobre todo, para nuevas instalaciones (donde ya se puede exigir desde el diseño y la puesta en servicio), mientras que para el parque existente lo razonable —de momento— es que su aplicación sea voluntaria, como es el caso de algunas adecuaciones de parques eólicos en los que se aprovecha aumentar la capacidad de produccion sin aumentar la potencia instalada y de paso dotar a los rotores eolicos de capacidad grid forming limitada eso si por su reducida potencia en comparcion con los generadores y compensadores sincronos, salvo casos muy concretos donde se justifique técnica y económicamente.
Y no podría ser de otra manera.
A las plantas ya conectadas no se les exigió capacidad GFM en sus contratos de acceso. Obligar ahora a cumplir esos requisitos supondría incumplimientos contractuales, litigios y, muy probablemente, indemnizaciones millonarias. Aquí no hablamos solo de técnica: hablamos de derecho y de economía.
La llegada de la ET-GFM no es casual. Llega justo a tiempo para poner orden… y para incomodar a más de uno.
Por eso REE, con bastante criterio, se reserva en este documento la potestad de definir quién entra y quién no, y bajo qué condiciones. Porque —y esto lo sabe cualquier buen ingeniero con algo de experiencia— lo técnico, lo jurídico y lo económico van siempre de la mano. Separarlos es una receta segura para el conflicto.
El problema no es avanzar hacia el grid forming.
El problema es venderlo como algo universal, inmediato y gratuito, cuando ni el parque instalado, ni la regulación vigente, ni los contratos firmados acompañan ese relato.
Y ahí es donde conviene bajar el ruido… y subir el rigor.
1. Grid Forming no es seguir la red, es crearla
Un equipo grid forming no espera a que la red le diga qué hacer.
Se comporta como una fuente de tensión real, con su propia frecuencia, su ángulo y su estabilidad.
Eso implica, como mínimo:
- Mantener una tensión interna estable ante perturbaciones.
- Sincronizarse de forma natural con otros generadores.
- Aportar inercia sintética (si aplica).
- Seguir funcionando incluso al alcanzar límites de corriente.
- Amortiguar oscilaciones de potencia.
Si no hace todo esto… no es GFM.
Es grid-following con vitaminas.
2. Control de tensión ≠ Grid Forming
Aquí está el error más común, y el más peligroso.
El control de tensión es una función clásica y necesaria:
- Ajusta potencia reactiva.
- Mantiene la tensión dentro de un rango.
- Responde a consignas del operador.
Es útil, obligatorio y fundamental para el sistema.
Pero no crea red, no define frecuencia, no aporta inercia y no estabiliza ángulos.
Un inversor con buen control de tensión no es un inversor GFM.
Confundir ambas cosas solo genera expectativas irreales… y frustraciones futuras.
3. ¿Y el PO 7.4? Tampoco es GFM
El PO 7.4 regula el comportamiento de los generadores en control de tensión y potencia reactiva. Está pensado para un mundo grid-following:
- Respuestas rápidas de Q.
- Ajustes ante variaciones de tensión.
- Coordinación con el operador del sistema.
Lo que no hace el PO 7.4:
- No exige ser fuente de tensión.
- No exige inercia sintética.
- No exige estabilidad angular.
¿Hay puntos comunes con el GFM? Sí:
- Ambos buscan estabilidad de tensión.
- Ambos requieren respuestas rápidas.
- Ambos se evalúan en el punto de conexión.
Pero la diferencia clave es brutal:
- El PO 7.4 regula cómo seguir la red.
- El GFM regula cómo crearla.
4. Europa marca el marco, España lo aterriza
ACER y ENTSO-E han definido el marco general (RfG 2.0).
La ET-GFM lo adapta a nuestro sistema y deja claras varias verdades incómodas:
- No todos deben ser GFM.
- No todos los GFM son iguales.
- Y no todos los inversores actuales pueden llegar a serlo “con un firmware”.
Y aquí aparece una distinción clave que muchos prefieren no mencionar.
5. GFM “simplificado” vs GFM “completo”
REE introduce una separación muy sana:
🔹 GFM simplificado
Retrofit sin baterías, usando solo la energía inherente del convertidor.
🔹 GFM completo
Con almacenamiento adicional para aportar inercia real y cumplir requisitos avanzados.
Traducción directa:
No todo lo que se vende como GFM lo es.
Y no todo lo que es GFM sirve para lo mismo.
6. ¿Quién debe cumplir y hasta dónde?
Según el RfG 2.0:
- Tipo A → opcional.
- Tipo B → obligatorio, con condiciones.
- Tipo C → obligatorio, con almacenamiento si se exige inercia completa.
- Tipo D → obligatorio con almacenamiento sí o sí.
- Instalaciones existentes → voluntario… pero si entras, entras con todo.
Nada de medias tintas.
7. Las limitaciones reales del Grid Forming
Conviene decirlo claro: el grid forming hoy tiene límites serios, y ocultarlos detrás de relatos optimistas no los hace desaparecer. Al contrario, los agrava.
Algunas verdades incómodas:
- Sin energía no hay milagros
Un GFM sin almacenamiento no puede sostener inercia en el tiempo. Puede ayudar de forma puntual, sí, pero venderlo como sustituto funcional de una máquina síncrona, capaz de sostener la inercia durante más tiempo gracias a la energía cinética acumulada en su rotor, es confundir potencia instantánea con energía disponible. Y esa confusión, en ingeniería eléctrica, siempre se acaba pagando. - La estabilidad colectiva no está resuelta
Varios GFM interactuando entre sí no se comportan como varios síncronos. El reparto de potencia, la estabilidad angular y la aparición de oscilaciones siguen siendo un terreno delicado. A día de hoy, no hay recetas universales. - Los límites de corriente mandan, no los algoritmos
Cuando el inversor llega a su límite, la física gana al control. Mantener tensión, frecuencia y estabilidad cuando no puedes dar más corriente sigue siendo uno de los grandes talones de Aquiles del GFM. - Buen comportamiento en PowerPoint, dudoso en campo
Muchos esquemas GFM funcionan bien en simulación, laboratorio o redes muy concretas. En redes reales, fuertes, malladas y con generación síncrona, el comportamiento puede ser muy distinto. - Poca experiencia operativa y mucha fe
Hay pilotos, demostradores y proyectos bandera. Lo que no hay son años de explotación masiva. Y en sistemas eléctricos, la experiencia acumulada no se sustituye con presentaciones bonitas. - Regulación incompleta y responsabilidades difusas
La ET-GFM es un primer paso, no una meta. Aún faltan criterios claros de explotación, protecciones, responsabilidades ante fallos y esquemas de ensayo homogéneos. Hoy, muchas preguntas siguen sin respuesta.
Nada de esto invalida el grid forming como tecnología emergente.
Pero sí invalida el relato de que “ya está todo resuelto”.
El GFM no es plug & play, no es gratis y no es universal.
Y cuanto antes lo asumamos, menos sustos nos llevaremos.
Lecciones aprendidas: menos magia y más precisión técnica

La ET-GFM no solo define qué es el Grid Forming.
También deja claro qué no lo es.
Control de tensión no es GFM.
El PO 7.4 no es GFM.
Y un inversor que solo hace reactiva no está formando red.
Si queremos un sistema eléctrico estable con alta penetración renovable, necesitamos algo muy básico: llamar a cada cosa por su nombre y dejar de mezclar conceptos por comodidad comercial.
Porque no, el grid forming no es “poner un firmware nuevo y ya está”.
No es magia.
Y desde luego no es ese mantra simplista de “los inversores ya hacen lo mismo que un síncrono”.
Y como diría mi abuelo, “no pongas el carro delante de los bueyes, que luego pasa lo que pasa”.
En esto del grid forming conviene ir paso a paso, con la técnica, la ley y los números caminando juntos… porque cuando uno se adelanta, el sistema entero lo acaba pagando.
Puedes descargarte el borrador de REE aqui: Especificación técnica Capacidades Grid Forming (ET-GFM). Noviembre 2025
👉 Pregunta de cierre:
¿Queremos un debate técnico serio sobre la estabilidad futura del sistema… o seguimos vendiendo expectativas que hoy la física, la tecnología y la regulación todavía no pueden cumplir?
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