"Please, sir, I want some more..." —el clásico momentazo de Oliver Twist pidiendo más sopa, símbolo eterno de la injusticia, la desigualdad y el valor de atreverse a pedir lo que uno necesita, aunque sepa que le van a caer palos.

El momento icónico de Oliver Twist
- La frase “Please, sir, I want some more...” se usa como símbolo de injusticia, desigualdad y valentía para pedir lo que uno necesita, incluso sabiendo que enfrentará represalias.
Paralelismo con la ingeniería
Pedir “lo justo” no es codicia, sino una expresión de mejora continua, visión y justicia profesional.
"Please, sir, I want some more..." —el clásico momentazo de Oliver Twist pidiendo más sopa, símbolo eterno de la injusticia, la desigualdad y el valor de atreverse a pedir lo que uno necesita, aunque sepa que le van a caer palos.
En contextos laborales, especialmente técnicos, pedir más (recursos, tiempo, formación, respeto) puede percibirse como una ofensa.
La escena tiene mucha tela para cortar, incluso si lo trasladamos al mundo laboral o la ingeniería. Mira este enfoque:
"Señor, quiero un poco más" — cuando un ingeniero pide lo justo.
En muchas empresas, especialmente en entornos técnicos, pedir más —ya sea más recursos, más tiempo, más formación o simplemente más respeto— puede parecer una osadía. Como Oliver, uno se arriesga a recibir una reprimenda por salirse del guion.
Pero si no pedimos, si no hacemos visible lo que falta, ¿cómo esperamos que cambie algo?
Ese "más" no es avaricia. Es visión. Es mejora continua. Es justicia.

“Señor, quiero un poco más” – Pedir lo justo en un sistema que te quiere callado
Hay momentos en tu carrera en los que sientes que alzar la voz es peligroso. Que lo mejor es asentir, no molestar, hacer que todo parezca controlado aunque esté al borde del colapso.
Yo estuve ahí. Cumpliendo objetivos imposibles, haciendo malabares con recursos escasos, y tragándome el orgullo para no “ser conflictivo”.
Hasta que un día, con más cansancio que valentía, dije:
“Señor, quiero un poco más.”
Más tiempo para diseñar con rigor.
Más claridad en los objetivos.
Más respeto por el conocimiento técnico.
Más sentido común.
Y no lo pedí para mí. Lo pedí para que el trabajo tuviera sentido.
¿El resultado? Un silencio incómodo. Una advertencia sutil. Y el clásico: “No es el momento, ya sabes cómo está la cosa.”

¿Y sabes qué? Justamente por eso era el momento.
Porque si nunca es el momento de pedir lo justo, entonces estamos atrapados en una cultura donde pedir más recursos es un pecado, pero exigir milagros con lo mínimo es rutina.
A veces, ser profesional significa decir basta.
Pedir más, sí. Pero no por codicia, sino por dignidad.
Y por respeto a la ingeniería, que no se merece este maltrato sistemático.
Y a ti, te ha pasado algo parecido, ya me cuentas...
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