Porque no se ha extendido el uso de energías renovables en las viviendas.

Renovables en casa: no basta con instalar placas solares

Aunque hoy disponemos de alternativas como la solar, la aerotermia, la geotermia, la biomasa e incluso pequeñas aplicaciones eólicas, su presencia sigue siendo limitada en buena parte de las viviendas españolas.

Los combustibles fósiles, especialmente el gas y los derivados del petróleo, continúan teniendo un peso importante en el consumo energético residencial.

Cambiar esta situación no depende únicamente de que existan tecnologías renovables. También depende de su coste, de las características de cada vivienda, de la facilidad para instalarlas y de que la inversión resulte razonable para quien tiene que pagarla.

En muchas viviendas, incluida la mía, todavía no hemos incorporado generación renovable propia. Y no siempre es por falta de interés.

Invertir en renovables también cuesta dinero

Instalar placas solares, aerotermia, almacenamiento o adaptar una instalación existente exige una inversión inicial que no todo el mundo puede asumir fácilmente.

Las ayudas públicas pueden reducir esa barrera, pero deberían cumplir dos condiciones básicas: ser suficientemente atractivas y resultar fáciles de tramitar.

Una ayuda que exige demasiados trámites, documentación o meses de espera pierde parte de su utilidad.

Si queremos que más hogares inviertan en estas tecnologías, facilitar las gestiones puede ser casi tan importante como disponer del propio incentivo económico.

Las renovables necesitan respaldo y gestión

Instalar generación renovable no significa disponer de energía en cualquier momento.

La producción solar depende de las horas de sol y la eólica depende del viento. Mientras generación y consumo no coincidan, necesitamos alguna forma de gestionar esa diferencia.

Ahí aparecen varias posibilidades:

  • almacenamiento mediante baterías,
  • intercambio de energía con la red,
  • gestión inteligente de los consumos,
  • almacenamiento térmico,
  • y otras tecnologías capaces de aportar flexibilidad al sistema.

Conviene además diferenciar una batería física de una denominada batería virtual.

La primera almacena realmente energía. La segunda es principalmente un mecanismo económico mediante el cual una comercializadora compensa excedentes de autoconsumo.

Son conceptos muy diferentes.

Eficiencia: usar la cabeza antes de producir más

Antes de preguntarnos cuánta energía renovable podemos instalar, merece la pena analizar cuánta energía necesitamos realmente.

Aislamiento, climatización eficiente, electrodomésticos adecuados, control de temperaturas, eliminación de consumos innecesarios o desplazamiento de determinados usos hacia las horas de mayor producción pueden reducir considerablemente las necesidades energéticas.

Para mí, eficiencia energética significa precisamente eso: usar la cabeza antes de instalar más capacidad.

Cada kWh que evitamos consumir innecesariamente es un kWh que no tenemos que producir, almacenar ni transportar.

La combinación dependerá de cada vivienda

No todas las casas necesitan la misma solución.

Una vivienda puede encontrar suficiente una instalación fotovoltaica.

Otra puede aprovechar mejor:

fotovoltaica + aerotermia.

En determinados casos puede interesar añadir:

fotovoltaica + batería + gestión inteligente.

Y en otros quizá la inversión en aislamiento y eficiencia produzca antes un resultado económico que aumentar la generación.

Más que buscar una tecnología ganadora, yo buscaría una combinación coherente entre consumo, generación, almacenamiento, coste y características del edificio.

La tecnología sirve de poco si no sabemos utilizarla

La transición energética doméstica tampoco depende únicamente de ingenieros, fabricantes o administraciones.

Los usuarios tenemos que entender, al menos de forma básica, cuándo consumimos energía, cuánto nos cuesta y qué podemos hacer para utilizarla mejor.

No hace falta convertir a todo el mundo en experto energético.

Sí parece razonable enseñar desde la escuela conceptos sencillos sobre consumo, eficiencia, autoconsumo y uso responsable de los recursos.

Porque cambiar la forma de producir energía sin cambiar nuestra forma de consumirla deja el trabajo a medias.

Renovables sí, pero con criterio

Reducir emisiones y mantener al mismo tiempo una economía competitiva exige algo más que instalar generación renovable.

Necesitamos eficiencia, almacenamiento, redes, gestión de la demanda, tecnologías complementarias y unas administraciones capaces de facilitar la transición en lugar de convertirla en una carrera de obstáculos burocráticos.

En una vivienda ocurre exactamente lo mismo.

Antes de colocar cuatro placas y considerar solucionado el problema, yo empezaría por una pregunta bastante más sencilla:

¿cómo puedo consumir menos, aprovechar mejor la energía disponible y después producir de forma más limpia lo que realmente necesito?

Toni Carmona

Ingeniero Técnico Industrial con amplia experiencia en Distribución Eléctrica, Planificación de Red, Smart Grids y Gestión de Proyectos. Escribo sobre energía, ingeniería, liderazgo y divulgación técnica desde la experiencia profesional.

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